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  1. Oct 2025
    1. El contexto empresarial actual promueve mercados cada vez más globalizados y competitivos. Esto obliga a las organizaciones a diferenciarse y posicionar sus productos en el mercado y en la mente de sus clientes, considerando para ello sus características, necesidades y deseos, a fin de desarrollar una ventaja competitiva que les permita sobresalir entre sus competidores (Olivar, 2020). Ante esta situación, las empresas se ven en la imperiosa necesidad de desarrollar y ejecutar procesos de gestión eficaces, producto del intelecto de los directivos organizacionales. Estos procesos generalmente se relacionan con factores que inciden de manera importante en la competitividad, calidad total, eficiencia y enfoque en la mejora continua. Como es lógico, la combinación de todos estos elementos influye en la productividad de la empresa para que pueda alcanzar la diferenciación, posicionamiento de marca y, como resultado, ganancias y rentabilidad. No obstante, para conseguirlo, es indispensable que la comunicación desde los mandos altos y medios de la compañía hacia los diferentes departamentos sea eficaz y el mensaje llegue a todo el personal en sus distintos niveles de jerarquía, a fin obtener los resultados esperados y que esto, a su vez, exhorte a todos los involucrados a propiciar cambios y transformaciones en respuesta a las exigencias del entorno y del mercado en general (Matos de Rojas et al., 2018).

      Coincido plenamente con la observación de que la globalización y la competencia obligan a las empresas a diferenciarse mediante estrategias comunicacionales efectivas. Desde mi punto de vista, esta sección destaca un punto clave: la comunicación no solo influye en el marketing o la imagen corporativa, sino también en la eficiencia operativa interna, ya que una información mal transmitida puede generar retrasos o duplicación de esfuerzos. En este sentido, la gestión comunicacional actúa como un sistema nervioso de la empresa, permitiendo la coordinación entre sus distintas áreas.

    2. CONCLUSIONES

      Las conclusiones resumen con claridad la relevancia de adoptar sistemas de comunicación multidireccionales y aprovechar los canales digitales. Personalmente, creo que este punto conecta con el desafío actual de muchas empresas: mantener la cohesión humana en entornos tecnológicos. Es decir, la digitalización no debe sustituir el contacto personal, sino fortalecerlo a través de la inmediatez y la transparencia. Por tanto, la comunicación empresarial en este siglo XXI debe equilibrar lo tecnológico con lo humano para mantener su efectividad.

    3. Ventajas de un buen sistema comunicacional en la empresa

      El argumento de que una comunicación eficiente mejora el clima laboral y promueve la confianza es totalmente válido. Considero que este punto debería verse también desde la óptica de la inteligencia emocional organizacional: cuando los líderes practican una comunicación empática, abierta y transparente, los equipos se sienten valorados y esto impacta directamente en la productividad. En otras palabras, la comunicación no solo transmite datos, sino que construye relaciones humanas dentro de la empresa.

    4. Los autores Pilligua y Arteaga (2019), por su parte, hacen referencia a lo mencionado en el apartado anterior al sostener que el clima organizacional define la manera en la que cada persona percibe su trabajo, analizando para ello el medio ambiente físico y humano en el que se desarrollan las actividades diarias, lo cual incide directamente en la satisfacción del personal y, por lo tanto, en la productividad.

      Me parece muy acertada la relación que los autores establecen entre la deficiente comunicación y el deterioro del clima laboral. Un entorno donde los mensajes no fluyen o son ambiguos tiende a generar desmotivación, frustración y alta rotación de empleados. En mi experiencia, la comunicación organizacional no solo busca informar, sino también dar sentido al trabajo. Cuando el personal entiende el propósito de sus tareas y percibe coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, aumenta su compromiso y satisfacción. Esto convierte la comunicación en un pilar de la cultura organizacional.