La pasiva morfológica, que funcionaba tan bien en latín y que se usa a diestro y siniestro en inglés o en alemán, nunca cuajó en las lenguas románticas. Sólo la influencia humanística y culta la estabilidad (Alcina y Blecua, 1989), contra la tendencia natural del habla, que la utiliza muy raramente. El
Siento que en español se entiende mejor cuando decimos las cosas de forma directa y clara, como hablamos normalmente.