Son múltiples, y pueden ser biopsico-sociales. El estudio de ellas ha mostrado que son particularmente intensas en la adolescencia. A ello contribuyen diferentes características propias de la edad, entre las que destaca la “sensación de invulnerabilidad” o mortalidad negada, la necesidad y alto grado de experimentación emergente, la susceptibilidad a influencia y presión de los pares con necesidad de conformidad intragrupal, la identificación con ideas opuestas a los padres y necesidad de trasgresión en el proceso de autonomía y reafirmación de la identidad, el déficit para postergar, planificar y considerar consecuencias futuras (corteza prefrontal en desarrollo)
Es importante que los padres de familia tengan conocimiento de todas las conductas de riesgo que pueden dañar su salud biopsicosocial,ya que la adolescencia es una etapa en la cuál los adolescentes son más vulnerables a ciertos riesgos, debido a todos los cambios tanto físicos como emocionales que tienen a lo largo de esta etapa, no son conscientes de las consecuencias que pueden llegar a tener sus actos y esto lo ven como un reto. De igual forma como profesionales de la salud es importante que tengamos conocimiento de esto para poder prevenir consecuencias negativas para ellos.