Para muchas personas, el acto de escribir puede ser visto como poco más que un requisito funcional de la vida diaria. Para otras, sin embargo, la escritura puede llegar a ser un modo insustituible de entender y procesar su vida emocional.
La escritura terapéutica es una herramienta poderosa que va más allá de ser solo un medio para el desarrollo personal y el bienestar emocional.