Por estas razones, la burbuja multicultural es, con muchísima diferencia, el desafío más grave al que se enfrentan los pueblos de Europa. Si esta burbuja no se pincha a tiempo, estallará en forma de violencia interétnica, desequilibrios territoriales y proliferación de zonas de non droit o de no-derecho: territorios, generalmente suburbanos, donde el Estado no tiene autoridad. Dicho fenómeno parecía casi exclusivo de Estados Unidos hasta tiempos recientes, en los que ha empezado a salpicar toda la geografía europea. La vecina Francia incuba actualmente 1.500 zonas de non droit. En buena parte de ellas, el derecho del Estado ha sido sustituido por la Sharia islámica. Gracias a su demografía explosiva y a la tasa de natalidad suicida de los europeos autóctonos, estos agujeros negros geopolíticos pueden acabar absorbiendo regiones enteras de nuestro continente, balcanizando y tercermundizando Europa a medio plazo.[7]
es necesario que las culturas comiencen a aceptarse entre si porque si no el odio que tienen el uno por el otro podría acabar en una guerra y es algo que afecta a muchas partes y afectan a personas que no tienen nada que ver con los conflictos