La nada sería un estado sin razón ni propósito, mientras que el universo existente tiene una razón de ser, fundamentada en la naturaleza de Dios y en la lógica de la perfección y la necesidad.
La nada no sería nada, no puede ser un estado porque la nada no tiene atributos. Esa parte del argumento no tiene sentido, no merece ser abordada. No hay posibilidad de que la nada exista porque su existencia implicaría que contiene el atributo del ser.