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  1. Aug 2023
    1. En mi opinión, el exceso de gerundios, incluso correctos, cargan la frase y leimprimen un regusto arcaico poco agradable. Quizás sea una manía personal, pero no megusta mucho utilizarlos.

      Desde mi punto de vista, la sobrecarga de gerundios, incluso cuando son empleados correctamente, puede sobrecargar la frase y conferirle un matiz arcaico que resulta algo desagradable.

    2. Para terminar, las ramas del final son más fáciles de leer y de escribir, porquereproducen el pensamiento natural de las personas —según afirma la misma autora conun ejemplo parecido al anterior—.

      Muchas veces las partes finales de la oración resultan más legibles y fluidas, ya que reflejan el proceso mental habitual de las personas.

    3. Pero a veces la mala situación de la información importante se complica con lapresencia de palabras irrelevantes o con incisos que alejan los vocablos que deberían irjuntos.

      En ocasiones, la transmisión efectiva de información importante se puede ver dificultada por la inclusión de palabras irrelevantes o por la introducción de incisos que separan términos que seguramente estarán conectados.

    4. La ordenación interna de la frase es otra cuestión que incide directamente sobre lainteligibilidad de la prosa. En el habla las palabras se encadenan espontáneamente,moduladas por la entonación, las pausas, el tono y las inflexiones de la voz.

      La organización interna de una frase es otro aspecto crucial que afecta directamente a la comprensión de la escritura. En el lenguaje hablado, las palabras fluyen de manera natural, guiadas por la entonación, las pausas, el tono y las variaciones en la voz.

    5. Veamos qué puede pasar en la práctica. Nuestro pensamiento corre más deprisaque la mano, apuntando o tecleando, y se nos ocurren ideas paralelas, cuando todavía nohemos terminado de escribir Ja primera. Puesto que no hay tiempo y tampoco encajansintácticamente, la solución más sencilla consiste en abrir un inciso en la frase queestamos escribiendo (un paréntesis, unos guiones o unas comas) y apuntar la idea nueva;

      A veces nuestro pensamiento suele avanzar a un ritmo más veloz que nuestra habilidad para plasmarlo en papel o en una pantalla al teclear. A menudo, surgen ideas paralelas mientras aún estamos completando la redacción de la primera idea. Dado que el tiempo es limitado, la solución más simple y efectiva suele ser la inserción (ya sea mediante paréntesis, guiones o comas) para registrar la nueva idea.

    6. Cada persona elige su estilo de escritura y, por lo tanto, parece lícito quealguien se incline por el inciso abundante y el estilo rebuscado. Pero sospecho que aveces no se trata de una elección personal, sino de limitaciones verbales y, al fin y alcabo, de incapacidad para expresar ideas intrincadas una detrás de otra, de manerasimple y comprensible

      La elección de un estilo de escritura es personal y por ende, es permisible que uno opte por el uso frecuente de incisos y una estructura elaborada. Sin embargo, se podría argumentar que en ocasiones esta preferencia no se debe únicamente a una elección consciente, sino que podría surgir debido a limitaciones lingüísticas.

    7. En definitiva, la extensión de la frase no es un valor absoluto. Pueden complicar laoración otros aspectos como los incisos, el orden de las palabras o determinadasestructuras sintácticas. Además, la comunicación depende también de otros factorescomo el nivel cultural del lector destinatario o el tema del texto.

      Podemos decir que la longitud de una frase no es una medida inflexible. Hay otros elementos que pueden agregar complejidad a una oración, como las inserciones de incisos, la disposición de las palabras o ciertas estructuras sintácticas. Además, la eficacia de la comunicación también está influenciada por diversos factores, como el nivel educativo del lector, así como la temática del texto en cuestión.

    8. Todos los manuales de redacción aconsejan brevedad: el libro de estilo de El Paísrecomienda una media máxima de 20 palabras por frase; el de La Vanguardia tambiéncita un máximo de 20, pero descontando artículos y otras partículas gramaticales;

      Los manuales de redacción comparten un consenso en torno a la importancia de la brevedad. Por ejemplo, el libro de estilo de El País establece un límite recomendado de 20 palabras por frase en promedio. Asimismo, el manual de La Vanguardia también sugiere un máximo de 20 palabras, aunque excluyendo los artículos. Es muy importante lo que estas dos resaltan, la relevancia de comunicar de manera concisa y efectiva