Mi tarea editorial consistió pues, entre muchas otras cosas, en corregir erratas siguiendo palabra a palabra el texto original en alemán de Weber, buscar dónde habían omisiones, a fin de repararlas, para luego hacerse cargo de como retraducir los conceptos más importantes, o sea, más determinantes e influyentes de toda la investigación weberiana. Tuve que recurrir a diversos neologismos, con respecto a términos alemanes cuya dificultad para traducirlos al español seguramente también la vio Medina Echavarría. Tal es el caso, por ejemplo, de las categorías sociológicas fundamentales de Vergesellschaftung y Vergemeinschaftung porque con toda seguridad Medina se dijo a sí mismo “si los traducimos como socialización y comunización, eso ya tiene otro significado muy distinto en español a lo que Weber quiere darnos a entender”. Y efectivamente, en la terminología marxista, ya se hablaba de la ‘socialización de los medios de producción’, mientras que Parsons lo usaba para referirse a algo totalmente distinto, es decir, al proceso sistémico de la ‘socialización de normas’. Medina Echavarría conocía La estructura de la acción social ([1937] 1961) de Talcott Parsons a la que cita en sus propias obras. Parsons ya había introducido la idea de ‘socialización’ como una internalización de normas, que es algo muy diferente a lo que Weber quería decir por Vergesellschaftung. Y aunque Medina era español, estaba muy consciente de los problemas que tendría traducir Vergemeinschaftung por ‘comunización’ en un país como México, ya que después de la Revolución Mexicana, se había discutido mucho en el Congreso Constituyente, en periódicos y en mítines políticos, si se tenía que llegar a una comunización de la tierra, y si el ejido[7] de México, que es una institución agraria muy peculiar porque tiene orígenes prehispánicos, era equivalente a la ‘comunización’ de la tierra o no. Por todo lo anterior, traducir Vergemeinschaftung como ‘comunización’ generaba muchas confusiones. Al mismo tiempo, uno de los libros más famosos de la sociología clásica alemana era Gemeinschaft und Gesellschaft ([1887] 1947) de Ferdinand Tönnies, traducido como ‘Comunidad y Sociedad’, y constituía ya una referencia obligada entre antropólogos sociales, sociólogos, juristas e historiadores de la década de los años treinta en todo el mundo de habla hispana. Ante esto, Medina Echavarría y Roura Parella decidieron traducir ‘Tipos de comunidad y sociedad’, en lugar de ‘Tipos de socialización y comunización’ que es el subtítulo con el que abre la segunda parte de Economía y Sociedad[8].
Los problemas de traducción también podrían ser por la adaptación de los conceptos a cada cultura. Cada cultura tiene un horizonte de expectativas que limita la recepción de cada texto. La dialéctica juega un papel importante, ya que al traducir conceptos produce una serie de preguntas que el teórico o traductor pretende responder a partir de la concepción del mundo que se tenga, es decir, el diálogo entre lenguas constituye una serie de problematizaciones para establecer nuevos conceptos, esto a la vez, suma conocimientos e ideas.