En algún momento del tiempo los ejecutivos y las empresas despiertan a la necesidad de planificar hacia el largo plazo la inversión en su recurso comunicacional, especialmente cuando su item de promoción o de comunicación no le resultan rentables y dicha inversión parece más bien un pesado costo: aparece entonces una variable económica que resulta gatilladora del proceso de minimización del gasto o bien de su incorporación como una variable transversal de la planificación estratégica
La comunicación estratégica es una herramienta clave para el éxito organizacional y no debería ser vista como un área en la que se puede reducir costos sin consecuencias. La planificación a largo plazo permite que las empresas mantengan coherencia en sus mensajes y relaciones con los stakeholders, lo que a su vez refuerza su reputación y capacidad de respuesta ante crisis. Si bien es comprensible que los ejecutivos busquen eficiencias financieras, reducir el presupuesto de comunicación puede debilitar la imagen pública y generar costos mayores a largo plazo. Invertir de manera adecuada en estrategias de comunicación robustas es esencial para garantizar sostenibilidad y confianza.