La estrategia se convierte además en un selector de negocios de la organización, una especie de paradigma que imprime un avanzar a la empresa en el que ella escoge y opta por ciertos espacios y nichos de mercados actuales y mercados (en comunicación preferimos hablar de sociedad) a futuro. Cuando la estrategia actúa generando una manera selectiva de comportamiento en la organización, está generando una distinción o diferenciación de la compañía y en su modo de operar que impregnará las visiones de sus miembros y que trascenderá a su sólo ser social. Con la presencia de este componente la estrategia clarificará el “donde está operando o donde estará haciéndolo en el futuro” la empresa, tal como se evidencia en el discurso que construimos de la organización para decir “algo” respecto a nosotros (donde estamos, quienes somos y hacia donde vamos), donde el selector de negocios o visión paradigmática de la que hablamos es un componente conceptual que generará modos de ver que pueden y deben ser integrados en la cultura e identidad de la compañía.
Pienso que la estrategia debe convertirse en un precedente que evidencie, antes que nada un trabajo en equipo, donde los integrantes de la compañía, empresa, institución manejen un mismo lenguaje y estén convencidos de que las etapas de cada proceso que lleven a cabo los va a llevar al cumplimiento de metas que beneficiarán a cada miembro de la empresa.