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  1. Oct 2024
    1. Las preguntas omitidas en un cuestiona- rio son tan importantes como las preguntas que sí se hacen (Westmarland, 2001). Las encuestas deben incorporar variables que obliguen a quien las responde a emi- tir una opinión diferenciada entre los inmigrantes y las inmigrantes, de lo contrario, las percepciones que tiene la ciudadanía mexicana frente a la inmigración femenina continuarán siendo un enigma, y el producir investigaciones que analicen cómo el género intersecta con la xenofobia una tarea muy difícil de realizar

      Completamente de acuerdo: el silencio es tan importante y definitivo como lo es el habla; nombrar las cosas ayuda de la misma forma que no nombrarlas no lo hace y solo permite la opresión.

    2. Inclusive, agrega preguntas hipotéticas en las que se presen- tan fotografías de hombres extranjeros con fenotipos diferentes —asiático, indíge- na, afrodescendiente y anglosajón—, lo que permite cruzar el análisis de la xeno- fobia-xenofilia con actitudes de discriminación racial. Sin embargo el género sigue ausente.

      La opresión por género/sexo es hablada pero no es reconocida y justamente es precedera a muchas otras formas (igual de importantes como la lucha antirracial, antidecolonial, antiespecista, etcétera).

    3. esta encuesta retrata a las pesonas inmigrantes como un grupo homogéneo y el origen nacional es la única categoría que ofrece datos diferenciados. El cuestionario de la ENM utiliza en todas sus preguntas el supuesto neutro masculino: “los extranjeros”, por lo que, de nueva cuenta, es imposible analizar la variación de las respuestas en función del género.

      Una vez más se generaliza la experiencia del hombre pues la de la mujer no existe y parece ser un daño colateral. Creo que una gran forma de cambiar esto es preguntarnos sobre el anteceder de la opresión de género: Esta es, a mi parecer y con el respaldo de muchas fuentes, una si no es que la primera forma de opresión que se sistematiza en la especie humana.

    4. Estas encuestas masivas, en primera instancia, utilizan el supuesto neutro masculino en las preguntas: “hondureños” “indocumentados” “los migrantes”. Este diseño de cuestionario ciego al género da por sentado que quien responde las pre- guntas incluye en su evaluación opiniones respecto a la migración tanto masculina como femenina. Pero en un país en el que la migración femenina ha permanecido casi invisible en el imaginario social, difícilmente el neutro masculino detona las apreciaciones respecto a las mujeres. En segundo lugar, los cuestionarios no diferen- cian entre percepciones sobre los migrantes y las migrantes, por lo cual imposibilita una comprensión interseccional entre categorías de migración y género.

      El lenguaje es un limitante sociológico y un entendimiento cosmológico lo cual su supresión u omisión si puede causar el borrado simbólico de alguien: no nombrar a las mujeres es decir que no existen. Aún así, a mi parecer, va mucho más allá que el lenguaje, pero sin duda el nombramiento es algo elemental.

    5. las mujeres repre- sentan 44% de las inmigrantes con residencia temporal,

      No me sorprende en lo absoluto pues es importante recordar que las mujeres no solo migran por la violencia de estado, las dictaduras o el narcoestado, sino, también, por la violencia específica hacia las mujeres por esto mismo así como elementos cercanos como sectores familiares: la violencia feminicida y sexual. Las mujeres no solo son perseguidas por grupos violentos, el hambre, los desastres naturales, etcétera. Sino también que corren por su vida por los peligros que las atormentan como el miedo de ser violadas, tratadas, torturadas sexualmente, etcétera.

    6. hoy México es un país de destino obligado. Las mujeres que transitaron por nuestro país, y ahora permanecen en territorio mexicano, confor- man casi la mitad de los flujos inmigratorios

      La población y las acciones casi siempre han sido conformadas en su gran parte por las mujeres: me refiero a las poblaciones, a los actos migratorios, etcétera. Pero siempre se habla como si la mayoría fuera la masculina o simplemente, como ya vimos anteriormente, la única vivencia fuera la de dicho sector. Pero lo tenemos claro en las estadísticas: no podemos seguir ignorando algo, ni porque parezca mínimo. Menos cuando supone casi el mismo porcentaje.

    7. Sin embargo, por su condición de vulnerabilidad, las mujeres eligen estrategias migratorias distintas a los hombres y transitan por rutas aún más clandestinas, evitando el tren y los albergues, por lo que esa cifra podría estar subestimada

      Durante toda la historia y su construcción, las vivencias de las mujeres no han sido las que existen como protagonistas y en la portada; simepre se han mantenido al margen, sino es que ni siquiera han sido recolectadas. Esto quiere decir que la historia que conocemos nunca nos ha tenido en cuenta y ni siquiera existimos en ella; pero, a mi parecer, esto menciona que no existe una sola historia por ser contada y expuesta: sino miles de millones de otredades que conforman las historias no protagonistas (que, me parece, siempre son mayoría). El hecho de que las mujeres tengan que tomar rutas aleatorias y clandeistinas nos muestra como ni siquiera el escape está pensado para ellas así como las violencias que estas enfrentan no son ni similares a las que los hombres experimentan (también terribles, pero completamente alejadas).

    8. La imagen del tren, conocido como la Bestia, transportando en su lomo a cientos de migrantes que recorren el territorio mexicano es quiza la asociación inmediata que tiene la sociedad mexicana sobre la transmigración centroamericana. Esta imagen, reforzada por las fotografías en la prensa de hombres migrantes en los albergues y en las estancias migratorias del Instituto Nacional de Migración (INM), refuerza la masculinización de la narrativa migrante en el territorio mexicano, y re lega a la migración femenina a un rol secundario, casi invisible.

      Estamos acostumbrados a que las historias se cuenten desde la vivencia masculina nada más y no lo cuestionamos ni por un segundo. Entonces, a partir de esto, pensamos que generalizamos y que nuestra idea de lo que sucede y ha sucedido a lo largo de la historia es simultáneo y aplicable tanto para hombres como para mujeres que comparten situación. Pero la verdad es que no lo es, porque no comparten situación ni se asemejan, pues sus razones, vivencias, violencias y obstáculos son completamente distintos (debido a una naturalización de lo social: el género. Que entonces define y condiciona el sexo a experiencias y situaciones específicas que terminan en la violencia de género como la violencia sexual específicamente a las mujeres o personas gestantes por tener capacidad reproductora y verlas como un mecanismo de creación y reproducción social y/o ser vistas y entendidas como (contenedores) a la sexualidad y el aparato reproductor masculino) empezando por la violencia sistematizada hacia el sector en cuestión (las mujeres). Esto quiere decir que la historia ha ignorado y olvidado a millones de víctimas y supervivientes.

    9. Esta nota busca, desde una epistemología feminista, señalar la deficiencia que han tenido las recientes encuestas sobre discriminación en México, particular- mente aquéllas que miden las actitudes hacia a las personas migrantes, que al no incorporar una perspectiva de género en los cuestionarios, retratan una realidad equivocada: la de un país al que sólo llegan y por el que sólo transita una migración masculina. 1

      La perspectiva de género es elemental para cualquier investigación, opinión, vivencia, etcétera. Pues debemos recordar que la opresión de genero es uno de los mayores (y más viejos) antecedentes de opresión que cambian, de manera radical, la vivencia de una persona en cualquier situación: la vivencia migrante es muy dura (hablo desde mi privilegio de jamás haber tenido que migrar) innegablemente, pero es cierto que la vivencia de una persona migrante masculina va a ser mucho más distinta que la de una femenina pues las violencias a las que se atraviesan son y están impulsadas de maneras muy distintas:; desde la razón por la que migran, hasta el hecho de la violencia sexual mundial específicamente dirigida (de manera sistémica) a las mujeres, hasta la oportunidad de trabajo, violencia, respeto en la comunidad, etc. durante su salida, su trayecto y llegada. Y como mencioné antes, no hablar de esta diferencia de vivencias también ignora la existencia de estas mismas: y a las mujeres ya se nos ha callado y negado y borrado durante toda la historia: como sobrevivimos, como no lo hacemos; cómo nos persiguen, cómo nos violan, cómo nos golpean,; pero también como nos acompañamos, como aprendemos, como sobrevivimos, etcétera.

    10. ste tipo de encuestas en México no tiene más de quince años

      México no ha tendio interés en reconocer estos sectores poblacionales hasta hace muy poco. Pero esto no significa que dichos sectores no hayan existido, persistido, sobrevivido y sufrido, desde mucho antes.

    11. falta de curiosidad institucional por implemen- tar mecanismos para medir la discriminación y la xenofobia en la opinión pública

      Esto quiere decir que los problemas latentes y persistentes en México sobre la xenofobia y el racismo que sufre la mayor parte de la población han sido históricamente ignorados, lo cuál significa que la existencia de las personas que viven dichas opresiones, tampoco está siendo tomadas en cuenta y pasan, directamente por la negligencia: a los ojos de un país que no reconoce el racismo, las personas que luchan, sufren, resisten y son víctimas de estos mismos sistemas, ni siquiera existen.