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  1. Nov 2023
    1. Por eso uno puede tener un ejemplo como el caso cubano, como el caso de la Cuba posrevolucionaria, donde a pesar de existir altísimos niveles de igualdad el racismo continúa, el racismo no desaparece.

      El ejemplo de Cuba es relevante porque demuestra que incluso en un país con niveles relativamente altos de igualdad, el racismo puede persistir. El caso de Cuba desafía la noción de que abordar por sí solo las disparidades económicas eliminará automáticamente el racismo, enfatizando la necesidad de un enfoque multifacético.

    2. Es interesante destacar que, en casi todos los países de la región, los indígenas tienen indicadores de bienestar inferiores a los de las personas afrodescendientes. Esto se debe en parte a que la categoría misma de indígena está asociada a las comunidades rurales, que suelen ser más pobres, mientras que las personas afrodescendientes participan más de las economías urbanas, aunque frecuentemente lo hagan desde la informalidad. Tanto "indio" como "negro" son categorías de manufactura colonial que produjeron grupos racializados, subordinados e inferiores. Pero la inferioridad indígena es frecuentemente explicada a través de insuficiencias culturales, mientras que la de los afrodescendientes hace énfasis en la supuesta inferioridad biológica, racial.

      De la Fuente señala que en América Latina las poblaciones indígenas suelen tener indicadores de bienestar más bajos que los afrodescendientes. Esto se debe en parte a que la categoría indígena está asociada con comunidades rurales, a menudo empobrecidas, mientras que los afrodescendientes están más involucrados en las economías urbanas, incluso en el sector informal. La diferencia radica en las justificaciones de su subordinación, explicando la inferioridad de los indígenas como "una insuficiencia cultural" y la de los afrodescendientes como "una supuesta inferioridad biológica."

    3. Sí, ese es uno de los anclajes culturales e ideológicos de esa visión, que no es por supuesto una visión completamente equivocada. El clasismo es una forma fundamental de estructuración de nuestras sociedades al sur del Río Grande. Lo que pasa es que como tú decías, el clasismo en América Latina tiene color. El clasismo de América Latina no es incoloro, no es neutral desde el punto de vista del color. Existe una asociación potentísima entre pigmentación y ubicación de clase y posibilidades socioeconómicas. Y hay muchos estudios -muchos muy serios, sobre todo desde Brasil, pero no solo desde Brasil- que demuestran que incluso cuando uno mide toda una serie de variables sociodemográficas -educación, estructura familiar, lugar de residencia…- hay todavía unas diferencias entre las personas afrodescendientes y las personas no afrodescendientes que no logramos explicar por esas variables. Y es ahí donde el racismo y a discriminación están jugando un papel fundamental, y eso es algo devastador que tiene un efecto acumulativo a lo largo de generaciones, y es así como se reproducen esas estructuras socio-clasistas racializadas.

      De la Fuente sostiene que en América Latina existe la creencia de que el racismo no existe, sólo el clasismo, y esto se sustenta en una fuerte asociación entre el color de la piel y el estatus social y económico. La evidencia citada incluye estudios que muestran disparidades raciales persistentes incluso cuando se controlan variables sociodemográficas como la educación y la estructura familiar.

    4. Es decir, en América Latina existe una especie de consenso nacional de que el racismo es una cosa inaceptable y una cosa vergonzosa. En EE.UU. existen en estos momentos, incluso a nivel gubernamental, una coyuntura muy diferente. Porque hay un gobierno federal, hay una administración, que ha mandado muchas señales de que probablemente está bien ser racista y a veces de manera muy explícita ha utilizado un lenguaje que es abiertamente racista, abiertamente xenófobo, abiertamente sexista. Y todo esto crea un ambiente, digamos, favorable, para que ese policía que vimos en el caso de señor George Floyd se sienta empoderado para hacer algo así.

      Me pareció interesante que el autor mencione la visibilidad política y la conciencia de las cuestiones raciales en Estados Unidos y que sea más publicitada que en Sudamérica. Sin embargo, su punto de que en América Latina el racismo es inaceptable, mientras que en Estados Unidos hay algunas señales de los funcionarios a través de su lenguaje de que el racismo puede estar bien y puede conducir a eventos como la muerte de George Floyd, es fascinante.

    5. Y las formas más extremas y recientes de esa historia -la brutalidad policial, la criminalización de las personas afrodescendientes, la asociaciones entre ciertos rasgos fenotípicos y la criminalidad- eso no es algo que atañe solo a EE.UU., aunque adquiera una visibilidad singular cuando pasa en los EEUU. Pero si uno sigue más o menos de cerca las noticias de Brasil encontraría noticias muy similares y probablemente mucho peores que las que estamos leyendo sobre EE.UU. en términos de violencia racializada y en términos de criminalización de la población afrodescendiente.

      El artículo destaca las similitudes entre la criminalización de los afrodescendientes y la brutalidad policial que prevalece no sólo en Estados Unidos sino también en América Latina. El artículo también menciona los efectos raciales diferenciados a consecuencia del COVID-19, aunque sí menciona que no hay muchos datos para países de Sudamérica.

  2. Sep 2023