Las relaciones ocultas en una lengua histórica flexiva son de dos tipos. Como lengua histórica, previa a la aparición de la imprenta y la regulación de la ortografía, una misma palabra se escribe de manera distinta por distintos autores y en distintos textos (a veces, en el mismo texto). Es necesario, por tanto, agrupar todas las ortografías distintas de una misma palabra. El otro tipo de relación oculta tiene que ver con la morfología flexiva. Una misma palabra tiene distintas formas dependiendo de la función (esto sucede en español contemporáneo, por ejemplo, con las formas de los verbos que dependen del tiempo, número, persona, etc. por ejemplo en series como canté, cantaste, canto, cantarían, cantan, etc.). En realidad, ambas fuentes de relaciones ocultas se combinan puesto que las variaciones ortográficas se dan en las varias formas posibles de una misma palabra (es como si en español modeno tuviéramos canté/cantte, cantaste/kastaste, canto/cantu, cantarían/canntaryan, cantan/kanttan). Todo esto debe llevarnos a la palabra de diccionario cantar.