Si una secuencia de oraciones carece de tema global o macroestructura, el conjunto es percibido como una sucesión de enunciados incoherentes, y, por lo tanto, no llega a constituirse como texto. La macroestructura, en este sentido, es un mecanismo de coherencia textual. El tema no tiene por qué estar nombrado explícitamente en el texto: si lo está hablamos de palabra temática u oración temática, que tiene la relevante función de poner al lector en condiciones de construir la macroestructura correcta, pues señala el probable tema del resto del discurso, de modo que ya no es necesario que el lector lo construya.
La presencia de una macroestructura en un texto es esencial para que sea percibido como coherente y constituya una unidad de comunicación. Si una secuencia de oraciones carece de una macroestructura clara, el texto puede ser percibido como incoherente. El tema puede estar explícitamente mencionado en el texto, a través de una palabra temática u oración temática, que nos ayude a nosotros como lectores a construir la macroestructura correcta.