Emily Bender, una de las autoras del famoso artículo académico “On the Dangers of Stochastic Parrots”, que argumenta que las inteligencias artificiales generativas son sólo máquinas que reproducen patrones (y por lo tanto no “entienden” lo que escriben, ni “tienen consciencia”) planteó en estos días en su blog que esto, delegar el aprendizaje de habilidades, es un costo de oportunidad. Es decir que, al hacerlo, se pierde la alternativa, que en este caso es poder hacer cosas nosotros mismos (incluso cosas mundanas e insulsas como enviar un correo electrónico laboral).
Me parece interesante el punto de Emily, muchas veces nos centramos en si la IA nos entiende bien o no, delegar funciones hasta las tareas más sencillas, por ejemplo, el como redactar un correo, esto nos quita la oportunidad de practicar lo que son las habilidades básicas de comunicación y del pensamiento crítico, a fin de cuentas esto nos puede volver más dependientes y menos capaces de discernir cuándo algo está bien o mal redactado por nosotros mismos.
Jose David Quiroga Ortiz.