Esto lo demuestra precisamente el capítulo que trata del surgimiento del „nuevo espíritu“, es decir, la condición subjetiva del capitalismo. Para nuestra sorpresa, el „nuevo espíritu;“ aparece como un espíritu antiguo, como el auri sacra fames, al que la humanidad está constitucionalmente ligada, del que ya nos hablan los cuentos de hadas de Midas y los Argonautas. Pero este espíritu, la adicción al oro, a cada vez más metal brillante, ahora de repente atrapa a la humanidad „cuando el tiempo se cumple, fue“ como lo es el tiempo, que desde un punto de vista histórico no es del todo exacto. El baronismo ladrón y el indulgencia, la minería de oro y la alquimia buscan satisfacer la adicción al oro y entonces surge el pensamiento:poner también la actividad económica al servicio de este fin. Ya no se trata de alimentos apropiados, sino de ganar dinero, que se convierte en el leitmotiv de la actividad económica. „Cuándo, dónde y cómo este pensamiento llegó por primera vez al mundo probablemente siempre estará envuelto en una oscuridad impenetrable“ (1, p. 338). Y en esta oscuridad, el cruel autor abandona repentinamente al ansioso lector, mientras que en la oscuridad protectora él mismo da el salto mortal sobre el abismo que separa los mundos de la artesanía y el capitalista.Y en esta oscuridad, el cruel autor abandona repentinamente al ansioso lector, mientras que en la oscuridad protectora él mismo da el salto mortal sobre el abismo que separa los mundos de la artesanía y el capitalista
sobre el surgimiento de un nuevo espiritu capitalista y su indagacion historica en los mitos, folk, etc