The success has been such that the foursome joined forces with two others to create Julia Computing, the commercial advisory arm for the language. Setting up the commercial arm was a positive but nerve-racking moment, Shah said. Indeed, he pegged it as the most difficult time for Julia: “It was less to do with Julia and more [to do with] how we can make it self-sustaining. We knew it was the right time, but at the same time, it was scary to imagine doing that.”
La verdadera ruptura fue la transición de un proyecto entre amigos a una compañía auténtica, para Shah y su equipo, el desafío no consistía en el aspecto técnico del lenguaje, que ya era excelente; sino en cómo hacer que sobreviviera: convertir un código gratuito en una empresa sostenible. Fue una decisión, abandonar el experimento académico y transformarlo en un instrumento profesional que hoy emplean empresas de gran tamaño en cualquier parte del mundo.