Dichos datos sociales también revelan sobre nuestra conducta que programa a los programadores en la misma medida en que ellos nos programan a nosotros
Diría que esta relación no es simétrica: los programadores, a través de los dispositivos digitales que usamos en nuestro cotidiano, nos programan más de lo que nosotros a ellos. No más veamos la manera en que el celular, en poco más de una década ha cambiado los hábitos de cortejo, comunicación, trabajo, etc. Si bien lo programadores programan redes en las que ellos mismos se encuentran inmersos, también es cierto que pueden distanciarse críticamente de las mismas en la medida en que conocen los algoritmos detrás de los comportamientos que dichas redes intentan condiconar.











