Hay fuentes importantes en lo que podría llamarse ‘Occidentes alternativos’ o ‘modernidades no dominantes’, algunas de los cuales ya he mencionado
[...]El biólogo Brian Goodwin (2007), por ejemplo, habla de una ciencia ‘goethiana’ de las cualidades que reconoce la importancia de los sentimientos y las emociones como fuente de creación de conocimiento y como esencial para ‘sanar nuestra cultura fragmentada’.24 Algunas tradiciones filosóficas o estéticas occidentales del pasado están siendo convocadas de nuevo por académicos y, en menor medida, por activistas en su búsqueda de perspectivas no dualistas, como lo demuestra el renovado interés en la obra de Spinoza, Bergson y Whitehead; en pragmáticos como James y Dewey; y en los escritos sobre la naturaleza de los románticos estadounidenses.
